Lunes 10 de noviembre 2025
Del 10 al 21 de noviembre en Belém, Brasil, se celebrará la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP30). «Anteayer, en Kinshasa (República Democrática del Congo), donde trabajo, cayó una fuerte tormenta con inundaciones por todas partes. Sucede cada vez con más frecuencia y esto nos inquieta, porque pensamos en la gente pobre que vive en las colinas o en las periferias, que en pocas horas ve destruida su casa o su huerto, con las carreteras intransitables y cientos de otros problemas», dice el padre Fernando Zolli, misionero comboniano.
Es hora de decir basta. Anoche, junto con un misionero laico comboniano, partimos hacia Belém del Pará, Brasil, donde participaremos en la COP30 con una gran delegación de la Familia Comboniana (40 participantes, consagrados y laicos) de todos los continentes.
Hemos llegado a la trigésima edición de estas reuniones mundiales, donde se debaten los problemas ambientales y las posibles soluciones para el cuidado de nuestra casa común, cada vez más amenazada por el efecto invernadero que está generando la crisis climática. Se han logrado avances en este campo, pero aún no son suficientes para salvaguardar el planeta y el futuro de la humanidad.
En Belém, junto con los movimientos de base y las esperanzas de los pobres, exigiremos justicia climática. Participaremos en la «cúpula popular» y haremos oír nuestras voces, especialmente la de la República Democrática del Congo, un ejemplo significativo para toda África, una tierra rica, pero empobrecida durante siglos por el modelo económico de extracción y explotación.
Un continente que contamina poco pero paga el precio de la contaminación global. Afirmaremos claramente que es contradictorio utilizar los beneficios de la extracción de petróleo, la destrucción sistemática de los bosques, para financiar la llamada transición ecológica.
Hacemos un llamado a la conversión ecológica y pediremos a los países ricos que reconozcan y asuman su deuda social y ecológica; que se comprometan a promover una financiación climática asequible y eficaz que no aumente la deuda de los países pobres; y que trabajen por una alianza con los países del Sur Global en pro de la ética y la justicia.
Crear gobernanza con la participación de los pueblos indígenas y las comunidades de base: implementar políticas de decrecimiento para reducir las emisiones de CO2. Esperamos que esta no sea otra reunión inconclusa que se sume a la lista, sino la ocasión para un punto de inflexión moral drástico y necesario, de acuerdo con las directrices de la ecología integral .”
Padre Fernando Zolli, mccj – Nigrizia