Viernes, 30 de octubre de 2026
El Instituto de los Misioneros Combonianos está formado por sacerdotes y hermanos. Los hermanos combonianos son religiosos laicos consagrados que viven su vocación misionera integrando la fe con profesiones y competencias prácticas, trabajando como maestros, albañiles, mecánicos, agentes sanitarios y administradores.

San Daniel Comboni, fundador de los Misioneros Combonianos, deseaba que los pueblos a los que eran enviados no solo recibieran el Evangelio como doctrina, sino que también vieran restaurada la dignidad de su humanidad, tantas veces maltratada. Por esta razón, formó médicos, maestros, artesanos, agricultores, enfermeros, farmacéuticos, carpinteros, sastres, albañiles y zapateros, entre otros.

Comboni concedía tanta importancia a los hermanos que llegó a reconocer que, en África, los hermanos bien preparados contribuían al apostolado más que los sacerdotes, porque los estudiantes africanos pasaban más tiempo con ellos. Así comenzó la historia de los hermanos misioneros combonianos.

Los Hermanos Combonianos tienen a san José como patrono y modelo de vida. San Juan Pablo II afirmó que san José es un maestro en el servicio a la misión de Cristo en la Iglesia.

En nuestro Instituto, los sacerdotes y los hermanos comparten la misma vida comunitaria, con los mismos derechos y obligaciones, excepto aquellos que se derivan del sacramento del Orden. La vocación del hermano y la del sacerdote son complementarias, como las dos alas de un pájaro. ¡Somos una sola familia!

Desde 1867, nuestro Instituto misionero ha contado con hermanos de extraordinaria dedicación. Recordemos a dos de ellos.

El Hermano Gabriel Mariani, que murió el 31 de octubre de 1882 mientras permanecía cautivo durante la revolución mahdista en Sudán, África. Soportó con fe numerosas humillaciones y malos tratos. De él, san Daniel Comboni dijo: «Gabriel es una perla, un santo. ¡Ojalá tuviera treinta como él!».

El padre Bonomi, compañero de cautiverio y testigo de sus sufrimientos y de su muerte, escribió: «No tuvo el honor de un martirio de sangre, pero creo que recibió un mérito quizá aún mayor, porque su sacrificio fue doloroso y la causa era la misma».

El otro Hermano es Josué Dei Cas, quien contrajo la lepra mientras cuidaba a los leprosos en el sur de Sudán. Fue admitido en la aldea destinada a ellos y compartió su vida con un espíritu de gozosa humildad.

Al enterarse de que un hermano mucho más joven que él estaba muriendo, ofreció su propia vida a cambio de la del otro. Murió esa misma noche, mientras que el joven religioso recuperó milagrosamente la salud al día siguiente. Su causa de canonización está en curso.

Identidad

Los Hermanos Combonianos son religiosos consagrados que profesan los votos de pobreza, obediencia y castidad. Su estilo misionero les permite acercarse a las personas sin prisas y con espíritu de fraternidad, anunciando el Evangelio al ritmo de cada pueblo y respetando sus circunstancias.

Sus ámbitos de ministerio incluyen: la primera evangelización en algunas regiones de África y Asia; la creación de estructuras para la Iglesia local, centros comunitarios y proyectos sociales; el compromiso con los más pobres en los suburbios urbanos y en las zonas rurales más alejadas; la formación de comunidades cristianas locales y la promoción del desarrollo humano.

Otros ámbitos de compromiso son la justicia, la paz y la integridad de la creación, que se concretan en la promoción de los derechos humanos, las iniciativas de educación cívica y la sensibilización ecológica.

También incluyen la animación misionera en la Iglesia local y en la sociedad a través de los medios de comunicación, así como el impulso a la creación de nuevos modelos de desarrollo que promuevan economías más éticas y políticas centradas en las personas más vulnerables.

P. Luis Pulido Alvarado, mccj