P. Mario había nacido el 7 de septiembre de 1922 en Thiene (Vicenza). Como él mismo contaba, le habían impresionado las palabras de un misionero que habían hecho nacer en él el deseo de la misión. Sus padres inicialmente no estaban de acuerdo con ese deseo; también su hermana mayor se había ido misionera y sus dos hermanos mayores habían muerto en la guerra. Sin embargo, no se opusieron a su decisión. Mario entró en el Instituto como aspirante Hermano el 15 de junio de 1940 y emitió sus votos temporales en Venegono el 7 de octubre de 1942, después pasó al escolasticado de Rebbio. Habiendo sido trasferido a Pesaro, hizo sus votos perpetuos el 7 de octubre de 1948.
Quedó destinado en Italia hasta el 1949, después salió para la misión, destinado al Sur Sudán. Constructor y carpintero, fue su primer trabajo colaborar en la construcción de la catedral de Juba. Después fue destinado a la misión de Kadule y a la de Rejaf, de donde, alrededor de un año después, en 1964, fue expulsado con todos los demás misioneros.
Después de la expulsión, el Hno. Mario pasó a Uganda, a Moroto, en donde permaneció de 1966 a 1970. Deseoso sin embargo de acceder al sacerdocio, volvió a Italia, a Roma, para estudiar en nuestro Escolasticado Internacional Daniel Comboni, y fue ordenado sacerdote en Verona el 27 de junio de 1976.
En espera de poder entrar en Sudán, de 1977 a 1979 fue destinado a Zahle, en Libano, y a Asuán en Egipto, para el estudio de la lengua árabe.
Finalmente pudo volver a la misión. Estuvo destinado por un periodo en Rejaf (1979-1984) como párroco y con los “ Apóstoles de Jesús”. Seguidamente fue destinado como párroco a Lomín (KajoKeij) de 1984 a 1988, entre el pueblo Kuku, al oeste des Nilo, en la parte meridional del Sur Sudán, en la frontera con Uganda. Conociendo ya la lengua Bari, que es la lengua madre de la lengua Kuku, pudo pronto comunicarse con la gente y comenzar su evangelización. Después de una buena exploración del lugar y haber visto las necesidades de la gente, decidió, con el Hno. Domenico Cariolato, que había venido a acompañarlo, y con la gente del lugar, abrir un jardín de infancia en Lomín. Tres años después abrió de nuevo la vieja escuela primaria que había sido cerrada a causa de la guerra. Unos meses después llegaron cinco monjas Combonianas. P. Mario las apoyó y la animó a mejorar el servicio sanitario; así surgió un hospital al lado de las estructuras de la misión.
La guerra entre el SPLA y el gobierno de Khartoum que, después que Sudán había conseguido la independencia de los ingleses, había decidido islamizar el pueblo del Sur Sudán, obligó a la población Kuku, en el 1987, a refugiarse en el norte de Uganda. P. Mario siguió a sus parroquianos, abriendo una presencia comboniana en Moyo. Al principio era el único misionero encargado de aquellos prófugos; les conseguía alimentos, jabón y medicinas e intentaba ayudarlos en todas sus necesidades. También se implicó en su educación escolástica, primaria y secundaria, hasta que el gobierno ugandés se hizo cargo de todo ello.
Por motivos de salud, P. Mario tuvo que volver a Milán, Italia, en el 2000, durante un año. Volvió a Uganda, y por un breve periodo también a Lomín. Finalmente en el 2002 tuvo que volver para cuidados médicos primero a Arco, después a Brescia (2013); y en el 2016 a Milán donde ha fallecido el 25 de enero de 2020.