Martes, 30 de junio 2026
El comercio ilegal de oro es uno de los factores que alimentan la guerra civil que lleva cuatro años asolando Sudán. Sacar a la luz este comercio, tanto legal como ilegal, será una estrategia para poner de manifiesto las responsabilidades internacionales que alimentan el conflicto y exigir que se pongan fin a estas causas de la guerra.

El conflicto en Sudán, que empezó en abril de 2023 entre las Fuerzas Armadas de Sudán (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), ha provocado una de las crisis humanitarias más graves del mundo. Se estima que decenas de miles de personas han perdido la vida, más de 14 millones se han visto obligadas a abandonar sus hogares y más de la mitad de la población necesita hoy ayuda humanitaria.

Una de las razones que desencadenaron la guerra civil es el acaparamiento del oro. Gracias a su elevado valor, a la facilidad de transporte y a la posibilidad de comercio informal, el oro se ha convertido en un instrumento esencial para financiar las operaciones militares y consolidar el poder de los distintos actores implicados en el conflicto. Según una estimación del Grupo de Expertos de las Naciones Unidas sobre Sudán, en 2024 las zonas controladas por las RSF habrían producido unas dies toneladas de oro, por un valor aproximado de 860 millones de dólares.

En este contexto, los Emiratos Árabes Unidos(EAU) desempeñan un papel especialmente estratégico. Diversos informes han documentado los vínculos económicos desarrollados a lo largo de los años entre los dirigentes de las RSF y los canales comerciales que conducen a los Emiratos. Las SAF han intentado reducir su dependencia de los Emiratos — acusados de apoyar a las RSF — orientando las exportaciones hacia Egipto, aunque una parte considerable de este oro acaba, de todos modos, en los EAU.

Desde hace casi dos años, una veintena de asociaciones de la sociedad civil italiana y sudanesa [ACLI, Amnistía Internacional Italia, ANPI, AOI, ARCI, Baobab Experience, Cáritas Italiana, Comité Internacional por la Paz en Sudán, Comunidad de Sant’Egidio, Comunidad Sudanesa en Italia, Economía Desarmada – Movimiento de los Focolares Italia, Emergency, FOCSIV, Fundación Nigrizia, Médicos sin Fronteras, Misioneros Combonianos en Italia, Red Italiana por la Paz y el Desarme, Un Ponte Per, CIPAX] están tratando de sensibilizar a la opinión pública sobre la grave crisis humanitaria en Sudán. Según estas organizaciones, arrojar luz sobre el comercio legal e ilegal del oro puede ser una estrategia para poner de manifiesto las responsabilidades internacionales que alimentan el conflicto y exigir que se pongan fin a estas causas de la guerra.

Con este objetivo, se celebró en Roma, en la Casa Generalicia de los Misioneros Combonianos, el seminario «Seguir el oro, desarmar la guerra», con el fin de recopilar la información más relevante sobre el comercio y el tráfico de oro procedente de Sudán y ejercer presión para que se apruebe una legislación europea más estricta sobre el mercado del oro, en el contexto del Reglamento Europeo sobre Minerales de Conflicto (2017).

La organización de cooperación SwissAid ha puesto de relieve la disparidad entre las declaraciones de exportación de oro desde Sudán y las de importación en los EAU, lo que pone de manifiesto el enorme volumen del contrabando. Se estima que entre el 50 y el 70 por ciento de la producción nacional elude cada año los canales oficiales. Otro gran reto es la trazabilidad del oro adquirido en Suiza, Italia o la Unión Europea. En 2025, Italia importó 178 toneladas de oro, por un valor de 11 700 millones de dólares.

El centro de investigación The Sentry ha insistido en la necesidad de reforzar la gobernanza global del comercio del oro, mediante normas comunes para los principales centros de intercambio y refinería y una mayor transparencia en los datos de producción y comercio. Es necesario crear mecanismos internacionales compartidos, siguiendo el modelo de lo que ya existe para otros sectores como el petróleo o los diamantes. Además, The Sentry denuncia las estrategias de «sports washing» mediante las cuales los Emiratos refuerzan su imagen internacional a través de inversiones en equipos y competiciones deportivas: «Hay sangre en el balón» es el nombre de la campaña que han lanzado.

Las organizaciones auto-organizadas concluyeron el seminario con tres ejes principales de acción:

  • Influir políticamente en las decisiones y normativas de la Unión Europea: se pretende, sobre todo, participar de forma crítica en la segunda sesión de evaluación del Reglamento Europeo sobre Minerales de Conflicto, poniendo de relieve el riesgo ético que supone importar oro del mercado de los Emiratos Árabes Unidos;
  • Poner de manifiesto ante la opinión pública la contradicción que supone la extracción y el comercio de tal cantidad de oro, cuya necesidad real es muy relativa y cuyos impactos socio-ambientales son desastrosos;
  • Abrir nuevas vías de diálogo con el Gobierno italiano sobre la urgencia de adoptar medidas de paz en Sudán y de no colaborar militarmente con los países que alimentan la guerra en este país. Paradójicamente, a pesar de dos años de denuncias por parte de la sociedad civil, a principios de junio el Senado aprobó el tratado de venta de armas de Italia a los Emiratos.

Tras más de tres años de conflicto violento en Sudán, en un contexto de asedio a El Obeid, Kadugli y Dilling — ciudades sitiadas y hambrientas —, las asociaciones reunidas en la sede de los Misioneros Combonianos son un pequeño signo de resistencia y esperanza junto a la maltrecha sociedad civil sudanesa, el pueblo al que San Daniel Comboni quiso dedicar su vida y su misión.

Padre Dario Bossi, mccj